Cambiando actitudes
Objetivos
Proporcionar herramientas para cambiar el modo en que hablamos del dolor lumbar con los pacientes, reduciendo el daño provocado por la creación de expectativas nocivas.
Propuestas de mensajes
Si el paciente tiene artrosis:
“La lectura del informe de RM puede asustar por los términos que aparecen, pero éstos sólo describen que tus articulaciones están cambiando, como lo hace el resto de tu cuerpo. Esos cambios están ahí desde mucho antes que el dolor y se han ido produciendo de manera lenta, por lo que tu cuerpo se ha ido adaptando a ellos sin problemas. Si hacemos una RM a la gente que no le duele la espalda, tendremos un informe similar al tuyo (aquí conviene enseñarle, por ejemplo, el estudio de Brinjikji con la gráfica que refleja estos porcentajes [Figura 1, ref. 8], que refleja de manera muy gráfica la débil relación entre hallazgos en pruebas de imagen y dolor en las distintas franjas de edad). Además, el dolor viene y va, pero esos cambios siempre están ahí, no son reversibles; si fueran los que están explicando el dolor, veríamos a todas las personas mayores retorciéndose de dolor diariamente, pero no es así. De hecho, a partir de los 70 años el DL es menos frecuente, aunque hay más artrosis que nunca”.
Si tiene ciática sin compromiso neurológico:
“La parte blanda que está dentro del disco ha salido hacia fuera, y tu organismo ha iniciado una reacción a un cuerpo extraño para curarlo. Esto conlleva que la zona se ha inflamado, y como el nervio pasa justo por ahí, está sensibilizado y duele. Este proceso inflamatorio puede durar unas semanas, pero irá remitiendo sin necesidad de operar. Vigilaremos de cerca que el nervio esté bien explorando los reflejos, la sensibilidad y la fuerza. Lo más probable es que si hacemos una RM dentro de un año, la HD ya ni siquiera esté (35). Mientras tanto, es conveniente mantenerse lo más activo/a posible, intentando realizar movimientos naturales”.
Si cree que son problemas estructurales de su columna:
“Durante muchos años la medicina ha tomado como referencia de columna sana a aquella perfectamente simétrica y con unas curvas de determinados grados. Todo lo que se alejaba de esta referencia era considerado como patológico y era empleado para explicar el dolor. Con el tiempo hemos visto que éstas son variaciones de la normalidad y están presentes ampliamente en la población asintomática. El cuerpo humano tiene sobrada capacidad para adaptarse a ellas sin necesidad de generar dolor y además no podemos corregirlas; de hecho, cuando no hay dolor siguen estando ahí, pues forman parte de nosotros”.
Sobre las malas posturas:
“Durante mucho tiempo hemos ofrecido una educación postural basándonos en la idea de que cuanto más recto mejor y que la espalda es débil y hay que protegerla y no doblarla. La evidencia científica nos va mostrando en los últimos años que estas intervenciones posturales no son eficaces y no ayudan a prevenir el dolor de espalda, por lo que habría que desecharlas y recuperar la comodidad y los cambios posturales frecuentes”
Cuando se asocia a ansiedad/depresión:
“¿Crees que si no te doliera tendrías depresión o ansiedad? Si crees que tu estado emocional es la consecuencia del DL, podemos trabajar sobre el dolor para que te vayas encontrando mejor a nivel psicológico, pues hay una salida para tu situación. Para buscar esta salida, vamos a tener que dejar de buscar una solución externa. No podemos quitarte el dolor desde fuera, ya lo hemos intentado y no hemos conseguido nada. Vamos a intentar cambiarlo desde dentro, a través de un trabajo sobre el cerebro, que es donde se organiza la función del dolor. Tendrás que implicarte y dejarte guiar, de otra manera no podré ayudarte. Si crees que hay problemas biográficos o personales que están generando una depresión o hay un funcionamiento en bucle, podemos buscar ayuda psicológica de manera paralela a nuestro trabajo sobre tu dolor”.
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